En los anales de la ciencia y la ingeniería nunca ha sucedido un fenómeno
tan ubicuo, un
paradigma tan universal o un tema tan multidisciplinario
como
el caos. Todavía el caos representa sólo la punta de un
imponente
iceberg.
Por debajo de él, se extiende una abundante
estructura de una inmensa
complejidad, un
laberinto geométrico de infinitos repliegues,
y un paisaje surreal
de belleza encantadora.
El lecho de roca en que se ancla esta bifurcación local y global es
la omnipresente no linealidad que una vez insensiblemente linealizada
en tiempos pasados por ingenieros y aplicados científicos, perdió
su sola chance de lucha cuerpo a cuerpo con la realidad. Leon O. Chua
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